lunes, 25 de julio de 2011

Radiohead - Kid A

    En la historia de la música podemos reconocer varios momentos cuasi revolucionarios. Hechos que generaron que ciertas cosas empiecen a ir en otra dirección o, smplemente, saber que nada es intocable e inamovible. Kid A claramente es uno de esos momentos, uno de esos episodios de la historia en los que la mirada cambia.
    Luego del techo creativo que alcanzaron en OK Computer, Thom Yorke y cía. lanzan un disco más ambicioso y arriesgado aún, en el cual se plantean de una manera mucho más experimental la inclusión de la electrónica en el mundo del rock. La importancia, en este caso, tiene que ver con lo que vino después: la música expresada a través de atmósferas, texturas y colores, pero basada en la más grande demostración de talento: el poder de la reinvención.
    Disco de ensueño si los hay, Kid A se pasea por géneros con tranquilidad y certeza, pasando por estados fantaseosos y emotivos pero reales, cableados a tierra. En un extraño viaje hacia el futuro, Radiohead recoge sobras de Hail To The Thief para Optimistic y música del más allá para In Limbo. Coquetea con lo que vendrá después en Idioteque y en Morning Bell, donde la rítmica se apodera de la canción pero le da un lugar clave a la melodía. Lleno de sensaciones, lo épico tiene gran valor, sobre todo en canciones como How To Disappear Completely, tema que puede ser considerado bien de Radiohead hasta ese momento. Por útimo, habría que nombrar a The National Anthem, el único posible single comercial del disco, con destellos del disco anterior pero completamente reciclado con psicodelia y furia.
    Kid A convierte a Radiohead en una banda realmente visionaria y vanguardista pero más importante aún, en una despojada y arriesgada. Felicitaciones, nunca antes mejor merecido.
Radiohead - Kid A


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